Nueva Economía Nueva Iglesia

El otro día estaba leyendo el discurso de Nicolas Sarkozy, Presidente de Francia. Me gustan sus ideas, no me parecen tan imponentes como mucha de la cultura Europea que quiere que vivamos como ellos y creamos como ellos. La verdad, soy mas fanático de su esposa, Carla, que de él (jejeje).

Pero al leer el discurso que pronunció a los franceses temerosos de la economía francesa y la economía mundial, no pude pensar en 2 cosas; el hecho que como cristianos no tenemos respuesta inteligente-bíblica al predicamento existencial-económico del mundo contemporáneo. También, el hecho que Nico, le está pidiendo a sus compatriotas y al resto de Europa que cambien con los tiempos, que compitan con las filosofías económicas contemporáneas si quieren seguir siendo “Europa”. (los que viven en el viejo continente siempre quieren ser el viejo continente siendo progresistas).

No pude dejar de pensar que esto es parecido del dialogo acerca de la Iglesia. En mi libro Generación Emergente tengo una frase que me la han criticado porque no se entiende a veces: “. . . para que El Evangelio siga siendo el mismo, tiene que cambiar”. Si queremos que los valores del Evangelio realmente influyan en la sociedad, el Evangelio tiene que cambiar al idioma que hoy se habla, usando las metáforas que hoy se entienden.

Si pueden, lean el discurso de Niky acá y léanlo pensando en estas dos cosas: 1. ¿Qué respuestas profundas tenemos como Iglesia a estos predicamentos? Digo “profundas” porque no estoy hablando de respuestas enlatadas como “dale al Señor y el te dará mas”, o “el Señor proveerá”. Dos respuestas que aunque verdades, están lejos de abordar el problema económico mundial. Y 2. Al leerlo, asuman que se está hablando de la Iglesia y no de la economía. ¿Qué se nos pide? ¿Qué podemos hacer para ser relevantes? ¿Podríamos dar un discurso así de la Iglesia?

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