¡ME REGAÑARON!

Ayer y hoy he recibido unos cuántos correos y 3 llamadas de hermanos llamándome la atención por la forma en que estoy “hablando” de la Iglesia.

Me dicen que “no hay necesidad” de decir las cosas de esa manera y que el criticar no ayuda a nadie. Me dijeron que yo podía ayudar a mucha gente hablando de otra cosa y que criticando a la Iglesia lo que hago es “perder influencia”.

Me dijeron también que era rebeldía y que tal vez yo tenía una herida en el corazón que me hacía “hablar tan mal” de la Iglesia.

Yo aprecié las llamadas porque quiere decir que alguien está leyendo el blog y algo está causando. Yo respeto la opinión de los que me escribieron y me llamaron, pero también se que no “la tengo contra la Iglesia” y que lo que deseo que es ver una Iglesia super-archi-requete relevante a la cultura.

Conozco mi teología y mi filosofía. Estudio. No son caprichos.

No tengo la culpa de estar al tanto de lo que pensadores culturales contemporáneos están escribiendo hoy y aplicarlo a lo que amo y conozco que es la Iglesia.

Yo escribo lo que escribo porque es sencillamente lo que pienso. No creo tener la razón en todo. . . . es obvio que no tengo la razón en todo.

Si estoy TAN equivocado, ¿Cuál es el miedo? La verdad siempre gana al final.

En fin, me siento regañado pero no enojado. No veo aún razón de dejar de escribir mis alegatas acá.

No quiero sonar abusivo, pero nadie tiene la obligación de leer este blog. Si a alguien no le gusta, que no lo lea. No pretendo estar en un concurso de popularidad.

Yo voy a escribir, que los que lean vivan con eso.

Junior Zapata.
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