Un Nuevo Amigo Ateo
30/01/09 03:11 PM Categoría: Iglesia
Hace unos días, tuve un enorme privilegio. Conocí y almorcé con uno de los ateístas mas influyentes y famosos de nuestra generación. Por fortuna, yo he leído sus libros y lo he seguido con curiosidad profesional, científica y espiritual a través de mi carrera de seudo investigador cultural cristiano.
Richard Dawkins, científico, filósofo social y escritor ateo, es respetado en la comunidad científica mundial. Además, es reconocido hoy en día como “el ateo mas famoso”. Su libro, The God Delusion - El Espejismo de Dios, es un intento a quitarle el velo a la humanidad acerca del concepto de la existencia de Dios. Tengo que se franco en decir que el libro lo leí dos veces y me pareció de poco valor filosófico o científico por la mera razón que su objetivo no era presentar una tesis de peso sino derrumbar cualquier otra; sencillamente, por omisión, no hay Dios. Encuentro absurdo, no en que piense que no hay Dios, está en su derecho de libre albedrío,. Encuentro absurdo que “no halla Dios, sencillamente por omisión.” No es argumento y no es tesis, pero en fin, es un libro importante y tiene valor en la cultura que hoy vivimos. Igual, a través de los años, he aprendido a respetar y admirar a Dawkins, si bien de lejos, pero lo admiraba. Ahora tuve el privilegio de conocerlo.
Encontré a Dawkins muy británico para mi gusto. Parco, sin sentido del humor (lo mas probable es que no le entendí), serio, poco sociable pero muy, muy interesante.
A muchos les sorprenderá que no oré pidiéndole a Dios que me usara en la vida de este brillante ateo, al contrario, recuerdo que en mi corazón le pedí a Dios que usara la experiencia de conocer a Dawkins para bendición de mi vida. Por alguna razón extraña, sentía que yo podía aprender más de él que el de mi. Además, no creo en el concepto barbárico medieval de las cruzadas de “convertir” a la gente al cristianismo. Prefiero el concepto de Jesús de servirlos.
Yo quería aprender cómo y por qué los ateos piensan como piensan, qué mejor que una de la influencias mas grandes en ese errado punto de vista.
La cosa es que encontré algo facinante en Dawkins. Me di cuenta de algo que había venido escuchando en el análisis literario de escritos ateístas; el hecho que pareciera que hubiera un dios occidental que se presenta con los valores occidentales del siglo 16, y que interpreta al Dios de Abraham según la madurez científica y cultural del siglo 15, 16 y algo del 17.
Ahora, Dawkins si dice: “No hay Dios”. “No puede existir un dios”. “No hay lugar para un ser Supremo”. Sin embargo en la conversación, pude captar cómo la lógica atea pelea contra el concepto lógico del Dios europeo del siglo 16 y luego del Dios gringo de los siglos 19, 20 y 21. En su fundamento, no encontré mucho problema moral, al contrario, encontré el abrazo a la ley moral judaica.
La conversación abrió en mi corazón una nueva herida a la forma en que como cristianos hemos no sólo presentado al Dios de Abraham, sino a la forma en que lo hemos defendido.
También me desafió la cultura y civilidad con la que Dawkins no sólo mostró respeto a mi posición cristiana, sino a mi persona como supuesto “líder” cristiano que soy.
Sentí que se me había dado una clase de protocolo pues los cristianos hemos aprendido a tratar con poco respeto, y hasta ridiculizar a aquellos que no creen como nosotros.
Los dos pudimos reírnos y hacer chistes de la evolución y del creacionismo. Pude hablar con toda libertad no sólo de mi posición de la existencia de Dios, sino de mi experiencia personal al conocerle. Tengo que decir que sentí que me escuchó con mas interés y respeto que a lo que estoy acostumbrado en muchos de los círculos cristianos en que me muevo.
Al final, cuando ya se iba a terminar el vino y el postre, antes de levantarnos de la mesa, le dije: “No quiero insultar ni tu inteligencia ni tu creencia, pero me permitirías hacer algo que tu consideras absurdo? Tu dices que no existe Dios, entonces no importa, pero yo si creo que existe, entonces si importa. ¿Me permitirías darle gracias a Dios por este momento? Yo estoy agradecido que te conocí, aprendí mucho hoy.”
Se sonrió y me dijo, “si eso quieres hacer, hazlo”. Y así delante del ateo mas famoso de nuestra época, yo le di gracias a Dios por la vida de Richard Dawkins y le di gracias porque yo había aprendido mucho. Le pedí a Dios que los ateos del mundo encontraran un lugar en su lógica para El y un lugar en su corazón para Su amor.
En fin, el bendecido fui yo. Dios me habló mucho al conocer a este ateo. Salí de esa experiencia con una pasión renovada de traducir las Buenas Noticias del Reino de Dios a un idioma nuevo de una cultura nueva que tal vez no sabe que está negando un dios que sí, no existe, pero no ven Al que si existe.
El Espejismo de Dios es causado porque hemos inventado muchas cosas y hemos creado a Dios a nuestra imagen y semejanza.
Se que Dios tiene un lugar especial en su corazón para Richard Dawkins, quién sabe, tal vez sea un lugar a la par del mío.
Richard Dawkins, científico, filósofo social y escritor ateo, es respetado en la comunidad científica mundial. Además, es reconocido hoy en día como “el ateo mas famoso”. Su libro, The God Delusion - El Espejismo de Dios, es un intento a quitarle el velo a la humanidad acerca del concepto de la existencia de Dios. Tengo que se franco en decir que el libro lo leí dos veces y me pareció de poco valor filosófico o científico por la mera razón que su objetivo no era presentar una tesis de peso sino derrumbar cualquier otra; sencillamente, por omisión, no hay Dios. Encuentro absurdo, no en que piense que no hay Dios, está en su derecho de libre albedrío,. Encuentro absurdo que “no halla Dios, sencillamente por omisión.” No es argumento y no es tesis, pero en fin, es un libro importante y tiene valor en la cultura que hoy vivimos. Igual, a través de los años, he aprendido a respetar y admirar a Dawkins, si bien de lejos, pero lo admiraba. Ahora tuve el privilegio de conocerlo.
Encontré a Dawkins muy británico para mi gusto. Parco, sin sentido del humor (lo mas probable es que no le entendí), serio, poco sociable pero muy, muy interesante.
A muchos les sorprenderá que no oré pidiéndole a Dios que me usara en la vida de este brillante ateo, al contrario, recuerdo que en mi corazón le pedí a Dios que usara la experiencia de conocer a Dawkins para bendición de mi vida. Por alguna razón extraña, sentía que yo podía aprender más de él que el de mi. Además, no creo en el concepto barbárico medieval de las cruzadas de “convertir” a la gente al cristianismo. Prefiero el concepto de Jesús de servirlos.
Yo quería aprender cómo y por qué los ateos piensan como piensan, qué mejor que una de la influencias mas grandes en ese errado punto de vista.
La cosa es que encontré algo facinante en Dawkins. Me di cuenta de algo que había venido escuchando en el análisis literario de escritos ateístas; el hecho que pareciera que hubiera un dios occidental que se presenta con los valores occidentales del siglo 16, y que interpreta al Dios de Abraham según la madurez científica y cultural del siglo 15, 16 y algo del 17.
Ahora, Dawkins si dice: “No hay Dios”. “No puede existir un dios”. “No hay lugar para un ser Supremo”. Sin embargo en la conversación, pude captar cómo la lógica atea pelea contra el concepto lógico del Dios europeo del siglo 16 y luego del Dios gringo de los siglos 19, 20 y 21. En su fundamento, no encontré mucho problema moral, al contrario, encontré el abrazo a la ley moral judaica.
La conversación abrió en mi corazón una nueva herida a la forma en que como cristianos hemos no sólo presentado al Dios de Abraham, sino a la forma en que lo hemos defendido.
También me desafió la cultura y civilidad con la que Dawkins no sólo mostró respeto a mi posición cristiana, sino a mi persona como supuesto “líder” cristiano que soy.
Sentí que se me había dado una clase de protocolo pues los cristianos hemos aprendido a tratar con poco respeto, y hasta ridiculizar a aquellos que no creen como nosotros.
Los dos pudimos reírnos y hacer chistes de la evolución y del creacionismo. Pude hablar con toda libertad no sólo de mi posición de la existencia de Dios, sino de mi experiencia personal al conocerle. Tengo que decir que sentí que me escuchó con mas interés y respeto que a lo que estoy acostumbrado en muchos de los círculos cristianos en que me muevo.
Al final, cuando ya se iba a terminar el vino y el postre, antes de levantarnos de la mesa, le dije: “No quiero insultar ni tu inteligencia ni tu creencia, pero me permitirías hacer algo que tu consideras absurdo? Tu dices que no existe Dios, entonces no importa, pero yo si creo que existe, entonces si importa. ¿Me permitirías darle gracias a Dios por este momento? Yo estoy agradecido que te conocí, aprendí mucho hoy.”
Se sonrió y me dijo, “si eso quieres hacer, hazlo”. Y así delante del ateo mas famoso de nuestra época, yo le di gracias a Dios por la vida de Richard Dawkins y le di gracias porque yo había aprendido mucho. Le pedí a Dios que los ateos del mundo encontraran un lugar en su lógica para El y un lugar en su corazón para Su amor.
En fin, el bendecido fui yo. Dios me habló mucho al conocer a este ateo. Salí de esa experiencia con una pasión renovada de traducir las Buenas Noticias del Reino de Dios a un idioma nuevo de una cultura nueva que tal vez no sabe que está negando un dios que sí, no existe, pero no ven Al que si existe.
El Espejismo de Dios es causado porque hemos inventado muchas cosas y hemos creado a Dios a nuestra imagen y semejanza.
Se que Dios tiene un lugar especial en su corazón para Richard Dawkins, quién sabe, tal vez sea un lugar a la par del mío.
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